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Aguada se adueñó nuevamente del clásico, esta vez en cifras de 85 a 71. El resultado final se queda corto con la amplia superioridad que mostró el rojiverde durante todo el partido.

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 JAVIER NAVASCUÉS / jnavascues@somosaguada.com

Pesto. Paseo. Paliza. Busquen los adjetivos que crean convenientes. Pero eso es lo que se vio anoche en el Palacio Peñarol. Porque desde el primer minuto hubo solo un equipo en cancha. El parcial de 16-2 que puso Aguada en los primeros minutos prácticamente sentenció el encuentro. Defensa dura, provocando pérdidas del rival, y gran rotación ofensiva con una fabulosa efectividad en el tiro exterior, fue el principio del fin del cotejo.

El “Hechicero” Cabrera dio ingreso como titular a Barriola en lugar de Pereiras, un cambio que le dio un gran resultado. El fraybentino anuló desde el arranque a Acosta, lo que cortó la intención del rival de realizar ofensivas claras.
El capitán Demian Álvarez estaba intratable desde el perímetro. Smiths, a pesar de estar disminuido físicamente, mostraba toda su técnica jugando y haciendo jugar a sus compañeros. Todo ello bajo la batuta del “Panchi” Barrera, el titiritero del equipo.

Para el segundo cuarto, el misionero intentó una reacción liderada por su dupla extranjera. Warner tomó la responsabilidad, secundado por Nesbitt, intentando entre ambos que la diferencia no siguiera ampliándose.
A esto se sumó la lógica merma en la efectividad aguatera. Por lo que la diferencia en el marcador se achicó de cara al complemento.

Para intentar acortar más la diferencia, Goes no tenía otra manera que entreverar el partido. Ensuciarlo. No fuera del reglamento, pero sí al borde del mismo. Es que la diferencia de juego era abismal.
Y lo logró. Incluso llegó a ponerse a seis puntos. Aguada estuvo muy impreciso en ataque y permitió corridas en defensa, para enojo del “Hechicero”. Sin embargo, Barrera mostró su clase una vez más, y junto con Curtis, sacaron al rojiverde de ese pequeño bache abriendo una diferencia de trece puntos para el último cuarto (69-56).

En el último período Aguada pisó el acelerador desde el inicio para no darle oportunidad alguna al rival. Con el partido sentenciado, se dedicó a administrar la ventaja y la energía de los jugadores. La victoria estaba en el bolsillo. Al igual que la clasificación a la Super Liga.

Otra alegría más para el hincha. El segundo clásico de la temporada tuvo el mismo trámite y el mismo final. Mientras la paternidad sigue en aumento, siguen las muestras de que éste es un EQUIPO con mayúsculas. En toda la acepción de la palabra.

Aguada 85 Goes 71 / Estadísticas del encuentro

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