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Aguada no pudo con Urunday Universitario. Fue derrota en cifras de 71 a 58. Un primer cuarto nefasto hipotecó el partido. Y el nefasto Bartel se encargó de sentenciarlo.

 JAVIER NAVASCUÉS / jnavascues@somosaguada.com

Una noche negra. En todo sentido. Desde el tema de la escases de entradas (que no les sirvió de mucho ya que muchos hinchas de Aguada lograron su boleto y pudieron ingresar), pasando por el nivel del equipo, y culminando con la nefasta labor arbitral.
El rojiverde regaló el primer cuarto. Y eso hipotecó toda chance de triunfo. El equipo tomó malas decisiones en ataque. Se mostró falto de ideas. Y las individualidades no supieron resaltar ante el bajo nivel colectivo. Cuesta encontrar en el basketball moderno que un equipo haga solamente dos puntos en diez minutos de juego. Ayer Aguada lo logró.

Después de eso solamente quedaba hacerse fuerte en defensa y plasmar ideas claras en ofensiva. Se mejoró en ataque, pero en defensa empezamos a sufrir a Feeley que fue figura clave en el estudioso. Emilio Taboada empezó a lastimar también de afuera, y apareció con triples cada vez que el equipo lograba acercarse en el marcador. Tanto Smith como Iglesias sufrían en el juego interno y no podían lastimar en ofensiva como el encuentro anterior.

Para el inicio del tercer cuarto Aguada salió con otro ímpetu a encarar el partido, buscando descontar. Más a impulsos individuales que a jugadas elaboradas. Aparecieron algunos triples que tanto hacían falta. Barriola intentó darle más agresividad a la defensa. Pero Feeley estaba en su noche, y el ex jugador rojiverde era la razón principal de que las distancias no se acortaran lo suficiente.
Pero cuando eso sucedió, apareció el show del impresentable y mediocre juez Bartel. Todo arranca en una clarísima falta que no le sancionan a Emilio Taboada en perjuicio de Barrera, que convertía el doble. El árbitro no sólo no la pita, sino que le sanciona un técnico al “Hechicero” Cabrera. Nuestro capitán le habla y es sancionado con un técnico. Sin hacer gestos, y de manera correcta, Demian vuelve a dirigirse al juez y éste le vuelve a pitar un técnico con la expulsión que esto conllevaba.
Los ánimos se fueron caldeando, por más que la gente se comportó de manera correcta. Pero en un abrir y cerrar de ojos Aguada pasó a estar sin su capitán y a 21 puntos abajo. El partido se cerró.

El último cuarto fue meramente anecdótico. Solamente sirvió para corroborar que el mismo juez que lanzó una metralleta de técnicos por protestas, soportó que Emilio Taboada le recriminara una acción de juego durante un minuto haciendo oídos sordos. La corona que parecen tener algunos jugadores sigue pesando en algunos jueces permeables y sin nivel para estar en nuestro basketball.

Ahora queda cambiar el chip. Hay que enfocarse en los errores cometidos (que fueron muchos) pensando en el difícil encuentro del próximo viernes ante Trouville, seguramente ya con Curtis en el plantel. Ojalá que la directiva tome nota de lo que pasó anoche en la avenida Suárez. Que defiendan los intereses del club en la FUBB. Los hinchas seguiremos defendiéndolo copando todas las tribunas.

Aguada 58 Urunday Universitario 71 / Estadísticas del encuentro

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