Nuestro Estadio

Aguada tuvo la particularidad de siempre mantenerse en el barrio, a diferencia de muchos otros equipos formados en esa época. La Plaza N°1 (en Av. Agraciada, Pampas, Venezuela y Nicaragua), donde hoy está ubicado el Instituto de Profesores Artigas (IPA), fue la primera cancha en la que jugamos de locales. El primer partido que se disputa es contra Olimpia, en ese momento rival de barrio, conocido como “la máquina blanca”.

En 1934, el predio de la Plaza de Deportes N°1 debió dejar su lugar para la construcción de la Universidad de las Mujeres (que posteriormente pasará a ser el IPA) y nuestra institución debió buscar un nuevo lugar donde practicar. Olimpia, que hasta ese momento había permanecido allí, se traslada a Colón donde se encuentra hoy en día.

Partido inaugural en la calle Luis P Lenguas copia

Partido inaugural en la calle Luis P. Lenguas.

La gestión del Presidente Pedro Ruggiero logró obtener un predio en la esquina de las calles Luis P. Lenguas y Sierra para construir una nueva cancha. Toda la barriada colaboró, dirigentes, jugadores, y cuanto allegado había por la vuelta, para hacer posible la construcción de una nueva cancha. Esto es una demostración más de la unión, la integración, pero sobre todo el amor entre una institución y su barrio. La nueva cancha permitió inmediatamente un formidable desarrollo del básquetbol, pasando el centenar de jóvenes que a diario se acercaban a practicar este deporte.

El año 1944, fue un nuevo desafío para el autor del cuatrienio. El terreno de la calle Lenguas debía ser entregado para permitir la construcción de los jardines circundantes al Palacio Legislativo. La nueva Directiva, presidida por el Sr. José D’Aiuto, debió buscar una nueva ubicación para el escenario deportivo. A pocos días de iniciarse la actividad se logró arrendar un predio lindero a la firma “Oyama”, fue necesario obtener de la IMM la continuación de la calle Gral. Fraga a la altura de la calle Martín García. Mientras se realizaban los trabajos de construcción y habilitación, se nos permitió practicar en la Plaza de Deportes N°2 de la calle Gral. Flores. Luego de grandes sacrificios, el 16 de octubre de 1944 nos mudamos, inaugurando la nueva cancha en un partido contra Trouville.

En 1950, se pierde la primacía aguatera, fallece Hugo Di Corcia y se debe entregar el predio de la calle Fraga. La institución queda nuevamente sin cancha donde practicar. La Comisión Directiva presidida por Roberto J. Infante se concentra, sin éxito, en la búsqueda de un lugar dentro de La Aguada donde construir un complejo deportivo; pero el crecimiento y desarrollo del barrio y la ciudad lo tornan casi imposible. Cuando ya todo parecía perdido, de la noche a la mañana surge un predio; era un conventillo ubicado en San Martín y Enriqueta Compte y Riqué.

Grupo asociado de voluntarios para acondicionar el viejo conventillo copia

Grupo asociado de voluntarios para acondicionar el viejo conventillo.

Se redoblan los esfuerzos, con apoyo de socios, allegados y todo un barrio organizado (con el aval de los ocupantes del conventillo) se construye una cancha provisora, a la espera de encontrar soluciones para quienes habitaban ese espacio. Tres años tomó este proceso que nos mantuvo deambulando contando con la buena voluntad de clubes amigos, pero causando un daño irreparable en la principal fuente de existencia: la formación de nuevos jugadores.

La cancha tenía acceso por un pasillo que estaba ubicado donde hoy todavía se encuentra la entrada, a la derecha de la cantina con parrillero techado, a la izquierda los vestuarios bastante precarios y en el medio la cancha. El 6 de setiembre de 1952 se inaugura nuestro estadio en un partido contra Nacional.

En 1962 se logra la cuarta posición en el campeonato Federal y comienzan las obras de construcción de la tribuna principal de nuestro estadio. Para 1964 se da la inauguración del estadio con una tribuna con capacidad para 2500 espectadores sentados cómodamente. En 1978 se procede al techado de la cancha, pero los difíciles momentos económicos que se viven no permiten continuar con las obras.

Los cambios que se producen a partir de 1989 en la Directiva cambian la cara de la institución. Con audacia y trabajo se logra marcar un nuevo camino, con esfuerzos renovados e importantes aportes económicos que apuntan al crecimiento de nuestro club. Las metas inmediatas son dos: renovación del equipo para ascender a primera y encarar las obras parar terminar el complejo deportivo. Vuelven al equipo aguateros como Garretano y Viola, la dirección a cargo de Enrique Yahn y junto a nuevos valores del club de logra el ascenso a Primera División.

En 1993 Aguada impulsa importantes reformas en la reglamentaciones de la Federación Uruguaya de Básquetbol, en lo que se refiere a condiciones de las canchas (capacidad e infraestructura) siendo concientes que estas iban a perjudicarnos ya que nuestro Estadio no cumplía con ellas aún. Para 1994 en pleno ascenso deportivo de Aguada, la Comisión de Obras realizó una tarea que tuvo que atravesar varios obstáculos y prolongarse en el tiempo más de lo planeado debido a la mala situación económica. Se culmina con el cerramiento total y el levantamiento de una nueva tribuna. Se cerró el inmenso espacio abierto, se levantó totalmente el piso de la cancha para inaugurar un nuevo rectángulo de juego, muy moderno, con el aporte económico de varios directivos, en especial de Juan P. Bonino.

El 16 de enero de 1997, recibimos a Trouville para la inauguración oficial de nuestro Estadio. El Diario publicaba “…el estadio es un lujo, espacioso, luminoso, buena visibilidad, desde todos los puntos, comodidad para la prensa. Un escenario acorde a los nuevos tiempos…”. Una obra gigantesca que valió la pena, que al día de hoy encierra mucho más que lo tangible, encierra festejos, lágrimas, alegrías y recuerdos, ese gigante que hemos sabido llenar de nervios, de ansiedad, de ilusión, de fiesta, de cábalas, de broncas, y de alegrías a través de los años. Representa el amor por este club, por estos colores y por esta casa que nos une a todos en un mismo sentimiento.

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